mano de obra

La disciplina que moldeó mi mirada, mi paciencia y mi forma de entender el mundo.

La arquitectura fue mi puerta de entrada a la fotografía, mucho antes de los retratos, las escenas callejeras o el trabajo editorial. Siempre me han atraído las fachadas: su geometría serena, la manera en que la luz se posa sobre las superficies, el ritmo de ventanas y sombras. Con el tiempo, esa fascinación se transformó en algo mucho mayor: un estudio continuo que me acompaña toda la vida.

Aquí reside la esencia de esa búsqueda. Es el lugar al que regreso una y otra vez para documentar los rostros de los edificios, como si fueran retratos de las ciudades que me vieron crecer. Este conjunto de obras sigue evolucionando conmigo y constituye la base de mi trabajo como fotógrafo de arquitectura.